guardada de la url )http://www.capital.cl/2001/Carlos%20Cruz67.htm

 
ENTRELINEAS

Carlos Cruz Lorenzen
El hombre invisible

El Ministerio de Obras Públicas es una de las plataformas políticas más codiciadas. Lagos rompió la regla, y decidió poner a un hombre de bajo perfil pero de su extrema confianza para que le cuide su ex “feudo”.
Por Javiera Moraga; fotos, Verónica Ortíz.

Mientras el biministro de Obras Públicas, Transporte y Telecomunicaciones (Moptt), Carlos Cruz Lorenzen (50) concedía la entrevista a Capital sonó su celular. Al
otro lado del teléfono estaba el ministro del Interior, José Miguel Insulza, por lo que Cruz se paró disimuladamente y comenzó a dar paseos por su oficina. Una dependencia que sin exagerar podría tener casi 100 metros cuadrados. Trató de pasar lo más inadvertido posible para hablar con Insulza el tema de sus vacaciones...

-No sé como se hace el trámite... te informo a tí o llamo al presidente -preguntó Cruz. -Después de una pausa, Insulza le contestó que de sus vacaciones sólo bastaba con avisarle a él. Pero “el guatón” como le dicen sus correligionarios del PS -entre los que figura Cruz- le preguntó dos cosas: quienes quedaban a cargo del “buque”, a lo que Cruz contestó:

-Bueno, (Patricio) Tombolini para el área de telecomunicaciones y transporte, y (Juan Carlos) Latorre para supervisar obras públicas.

Insulza tiene que haberle preguntado también si todo estaría bien.

-Sí, sí -dijo el biministro- en perfectas condiciones.
Después del episodio, Cruz volvió a sentarse con sus vacaciones ya aseguradas y prosiguió con la entrevista.

El “delfín” técnico de Lagos
No es casualidad que Carlos Cruz esté a la cabeza de uno de los ministerios más poderosos de la administración de Ricardo Lagos. Poderoso, porque es una de las dependencias gubernamentales que más inversión atrae a Chile. Este año, por ejemplo, se proyecta que sólo por la vía de concesiones entren al país 1.349 millones de dólares. Cruz además debe lidiar con 9 mil personas, que son los empleados de ese ministerio.

A su vez cuando el presidente está en apuros por problemas de empleo sabe que puede recurrir al MOP. Según las cifras divulgadas, la repartición genera 40 mil empleos directos -sin contar Transporte y Telecomunicaciones- y a eso hay que agregarle el empleo indirecto, que va de unos 140 mil a 160 mil trabajadores más. Las concesiones, por su parte, aportan 12 mil empleos extra...

-Es un hecho que el MOP es un ministerio que tiene mucha relevancia en términos económicos -comenta orgulloso Cruz, en el puesto de mando del tremendo buque de Morandé 59.

Eso no sólo le da un enorme poder ministerial a Carlos Cruz, sino que dentro de sus credenciales figura su estrecha relación con el presidente Lagos, la que data de mediados de 1985. En ese entonces, Carlos Cruz presidía la agrupación de economistas socialistas y Ricardo Lagos tenía una consultora que veía temas económicos nacionales e internacionales. El actual presidente no se perdía ninguna de las reuniones a las que asistían economistas de la talla de Carlos Ominami, Oscar Landerretche, entre otros. Así, poco a poco fueron intercambiando ideas. Tal vez la mayor afinidad que tenían era el tema de la renovación socialista que ocurría en Europa, por ese entonces.

Cruz presidió esa organización hasta el año 90. Pero una vez que la democracia llegó, hubo muy pocos integrantes del círculo que no se incorporaron al gobierno. Cruz no fue la excepción y se convirtió en el jefe de gabinete del “samurai” de la Concertación, Carlos Ominami, ministro de Economía de Patricio Aylwin. La relación entre ambos era muy estrecha ya que Cruz también había militado en el MIR junto a Ominami.

Pero Cruz no tardó en pasar a formar parte del primer círculo del entorno de Lagos. No sólo trabajó por él en la primaria del 93. Lagos además quedó muy satisfecho de su desempeño y de su perfil esencialmente técnico.

Tras esa experiencia, Lagos no dudó en reclutarlo para Obras Públicas. Además lo puso a cargo de la coordinación general del programa de concesiones viales. Un trabajo que le venía como anillo al dedo a Cruz.

Así, mientras Lagos se preocupó de catapultarse a la presidencia de la República, inaugurando cuanta obra acaparara cámara, Carlos Cruz trabajó silenciosamente en el área estrella del ministerio: las concesiones. No sólo las reglas estuvieron claras entre ambos. El libreto también era congruente con el carácter de Cruz, quien debía renunciar a toda figuración política y debía responder por una gestión técnicamente impecable.

Los observadores señalan que tanto quería Lagos resguardar su “feudo” de Obras Públicas que el otro hombre de confianza en esa división fue Matías de la Fuente, el primo de su esposa, la primera dama Luisa Durán. Hoy Cruz asegura que De la Fuente trabaja sólo para la presidencia.

El intocable
Hay gente que cree que en este año y medio las actuaciones de Cruz no han sido del todo eficientes como biministro. Sin embargo, en los dos cambios ministeriales ocurridos su nombre jamás ha figurado en las listas de los condicionales. De hecho, las bajas han provenido esencialmente de la fila de la DC.

Pero, a pesar de ser uno de los ministros favoritos del presidente, algunas de sus actuaciones han puesto en aprietos a La Moneda. Por ejemplo, en una oportunidad el presidente estaba de visita oficial en Taltal y se había preparado para dar un espléndido discurso. Pero notó una gran molestia de parte de los habitantes de esa zona la que se tradujo en quejas y pifias. Como culpable de ese ambiente enrarecido fue sindicado Carlos Cruz.

Lo que sucedió fue que el ministro había suspendido la construcción del camino Taltal-Paposo porque se habían encontrado restos arqueológicos que debían ser estudiados, pero la paralización de la obra afectó directamente el empleo en ese lugar...

-Recibí un raspacacho del presidente... -reconoció Cruz.-. (Pero) “tiene razón porque debemos informarlo de esas cosas”.

Además el hombre domina menos los temas de telecomunicaciones y transporte. Todavía se le sacan en cara sus drásticos cambios de opinión sobre el decreto tarifario que rige a Telefónica CTC y la eliminación de la norma que prohibía que las micros sin sello verde circularan por Santiago.

Cruz el apolítico
El ministro Cruz reconoce que no le gusta figurar mucho públicamente, porque carece del tino que tienen los políticos.

-Soy muy pachotero cuando hablo con los periodistas y eso se refleja en que mis dichos le caen mal a la opinión pública.

Algunas de sus declaraciones políticamente incorrectas han sido, “que se levanten más temprano”, a modo de consejo para los usuarios del metro que no estaban nada de contentos con los 350 pesos que debían cancelar en horario peak. Otro desatino fue reaccionar con ¡que los diputados armen escándalos! cuando se enteró que la comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados investigaría la norma que libera de circulación por Santiago a las micros sin sellos verde.

El ministro reconoce que el problema es “que se puso en un cargo político a un técnico y en cargos técnicos a los políticos”.

Por eso siempre está sobrepasado y por qué no decirlo desayunado.

De hecho, el año pasado, a quien se vio embarrado hasta el cogote durante los temporales fue al subsecretario de Obras Públicas, Juan Carlos Latorre (DC).

Sin embargo, esto calza perfecto con el estilo Lagos, que no le gustan las figuras que le hagan sombras. Además al presidente le encanta centrar todo el manejo en su persona. Varias veces, Lagos ha golpeado la mesa para decir que él es el que manda.
Otras versiones aseguran que Lagos le habría recomendado a Cruz exponerse lo menos posible, para no generar ningún tipo de problema en su cartera. No obstante, quien asume el cargo en un ministerio tan sectorial debe ser esencialmente político, según rezan los códigos no escritos del poder.

A esta debilidad de Cruz le han sabido sacar provecho algunos de sus colaboradores. Esto le ha abierto los ojos un poco más al ministro y eso explicaría que en el último tiempo haya empezado a tomar con más firmeza las riendas del biministerio.

El cambio de actitud está íntimamente relacionado con los incidentes que se han producido al interior de la repartición. Se dice que Juan Carlos Latorre está en la cuerda floja porque habría sido él quien pidió el sumario contra Matías de La Fuente, por el tema de la constructora mexicana Tribasa. Latorre sabe que es impresentable que lo saquen del Ministerio por eso, pero también tiene claro que en La Moneda lo acusan de deslealtad, cosa que pareciera no quitarle mayormente el sueño.

El ministro que se privatizó
Descendiente de alemanes, con estudios en el colegio de esa colonia, y proveniente de una familia bastante acomodada, Carlos Cruz entró al MIR cuando ingresó a la Universidad de Chile a estudiar Economía en los 70.

Para pasar al extremismo, él comenta que tuvo que dejar el golf, un deporte que hasta el día de hoy lo apasiona. No era bien visto que un revolucionario incurriera en esas contradicciones. Aunque en Cuba el golf fue el deporte practicado con placer por el “Che” Guevara y Fidel Castro, según se aprecia en las fotos de Alberto Korda, el retratista oficial del revolucionario argentino.

-De vez en cuando me escapo a jugar golf, sin que mis amigos socialistas me vean -comentó Cruz a Capital.

Eso sí, reconoce que los años de Pinochet fueron complicados para los que se quedaron en Chile, y sobre todo para los que pertenecieron al MR2, una escisión del MIR que era más cercana a la UP y en la que militaba Cruz. Sólo el 78 el actual ministro respiró más tranquilo, cuando decidió irse de Chile después de ver un aviso en el diario para postular a unas becas que ofrecía la OEA. El destino fue esa Venezuela en pleno esplendor de Copei -la DC venezolana- y a las puertas de la llegada de Carlos Andrés Pérez al poder. Cruz tuvo la suerte de estudiar con los que serían los técnicos de Pérez en su gobierno, e incluso le ofrecieron trabajo. Pero prefirió volver a Chile.

Con el tiempo, el ministro se olvidó de su turbulento pasado mirista y empezó a militar en el PS. Pero ya en esa época sus credenciales políticas le jugaron en contra.

-Entré a trabajar el 81 a Estrategia y estuve allí hasta el 84, cuando me echaron a gritos. Me despidieron por razones políticas.

Efectivamente, Cruz ocupaba el cargo de editor general de Estrategia, la publicación económica más vendida de entonces y él se sentía feliz como periodista. Pero todo se desmoronó cuando Víctor Manuel Ojeda se enteró que Cruz era socialista. Como nadie se lo había dicho, se indignó, lo echó y le pidió que no volviera más.

-¿Tiene algún rencor?
- No, es una deuda ya pagada.

Plan bicentenario
Cruz es y se siente el hombre que dio vida al potente modelo de concesiones camineras en Chile. Sin embargo, el biministro ha reconocido que él efectivamente podría descansar en paz si lograra cumplir su fantasía el año del bicentenario: viajar en tren entre Santiago y Puerto Montt demorándose sólo 10 horas.

No es una meta fácil si se piensa que en algún minuto Chile tuvo 160 mil kilómetros de vía. Hoy tiene apenas 80 mil kilómetros de camino. Ferrocarriles del Estado era el doble. Y según las cifras el panorama es desolador: hay sólo mil kilómetros de vía en buen estado.

El biministro también ha dejado sus ratos libres para leer sobre Benjamín Vicuña Mackenna, el hombre que le cambió el rostro a Santiago:

-Fue un visionario. Más allá de la importancia que tuvo como reorganizador de la estructura básica en Santiago, del cerro Santa Lucía o de los caminos de cintura, tenía amplitud de mundo.

Cruz reconoce que relee constantemente la biografía que escribió Francisco Orrego Vicuña, para ver algunos episodios de su vida y algunos discursos... Y tal vez en sus vacaciones le eche una mirada a la historia de Chile de Vicuña Mackenna. Sepa Dios con qué ideas vuelva.

"Estamos endeudados en 60 mil millones de pesos"

-¿Es el MOP uno de los ministerios más ricos?
-El MOP tiene un presupuesto de 680 mil millones de pesos anuales, mientras que el de Transporte y Telecomunicaciones es de 20 mil millones de pesos. Debe estar dentro de los tres o cuatro ministerios más grandes de Chile.

-¿Es verdad que se quedaron desfinanciados?
-Sí, es así. El año pasado debimos enfrentar temporales, el alza del petróleo, el invierno boliviano... Todos estos episodios perturbaron la gestión del Ministerio. Tuvimos que gastar más de lo que teníamos contemplado y quedamos endeudados con el sector privado.

-¿En cuánto?
-60 mil millones de pesos, adicionales al presupuesto del Ministerio.

-¿Cómo han resuelto este tema?
-Estamos pagando con papeles. La Cámara Chilena de la Construcción que nos ha permitido que le paguemos el año 2002 contra el presupuesto nuestro, lo que nos ha ayudado a tener el nivel de actividades sin necesidad de hacer cambios presupuestarios.

-¿Como calificaría usted el proceso de concesiones?
- Yo no lo califico, lo dice el Banco Mundial y lo dice la prensa especializada, es un modelo paradigmático que hoy es estudiado dentro de los procesos de licitación pública en casi todo el mundo. Se ve como un ejemplo en países como Sudáfrica, España, Estados Unidos y hasta Francia.

-¿De qué magnitudes estamos hablando?
-Ha comprometido unos 4.500 millones de dólares hasta la fecha. Es como construir tres carreteras entre La Serena y Puerto Montt o como si hubiésemos construido 3 mil kilómetros de caminos nuevos. Ahora -y esto es primicia- estamos concesionando un embalse que se ubica en el valle de Illapel, y estamos participando con el Ministerio de Justicia en un programa para mejorar la infraestructura carcelaria. También acabamos de terminar un estudio para licitar establecimientos educacionales con Educación. La idea es dotar de infraestructura básica a un colegio con el aporte de los privados. Y prontamente nos podríamos abrir a la concesión de recintos hospitalarios.

-¿No cree que es importante que exista una auditoría externa para fiscalizar el tema de las concesiones?
-Reconozco que hay que tener transparencia para ejecutar los contratos, pero no es el momento para hacer cambios ya que primero estamos priorizando la inversión, y no hemos tenido tiempo para pensar en la institucionalidad que regula eso. Tengo claro que en algún momento hay que crear una superintendencia de obras concesionadas.

-¿Por qué le dieron la licitación a la empresa mexicana Tribasa en circunstancias que no había respondido profesionalmente en México?
-En el momento en que Tribasa participó de la licitación en Chile era la tercera empresa constructora más grande de México. De hecho, el patrimonio de Tribasa en ese momento era cinco o seis veces mayor que el patrimonio de cualquier empresa constructora chilena. Además, en México tenía un nivel de contratos de concesiones que superaba los 2.500 millones de dólares.

-¿Entonces qué ocurrió?
-Al Ministerio se le aseguró que esa situación no iba a afectar a la empresa. Incluso, el gobierno mexicano nos entregó unos bonos para refinanciar las grandes obras carreteras hechas por los mexicanos, pero éstos no fueron solventados. El “efecto Tequila”. A pesar de eso, el año 97 recibimos con plena satisfacción, aunque con algunas dificultades, el primer gran contrato de concesiones que se dio en Chile, que era el del acceso norte a Concepción. Pero la crisis vino el 99 por una moratoria de pago que finalmente condujo a Tribasa a transferir su propiedad a Bancomex. En la práctica eso se traduce en que el tramo Santiago-Los Vilos se demorará un año más en estar listo.

-¿Cómo se han resguardado en este tema para no caer en errores similares?
-Cuando se hace una licitación nosotros como Ministerio evaluamos pero también le pedimos a los bancos que lo hagan. De hecho, para participar en un concurso de esta naturaleza hay que poner una garantía del 20% del valor total del proyecto, en obras que tienen un costo de 200 millones de dólares. Por lo tanto estamos hablando de garantías del orden de 40 millones de dólares y no cualquier banco entrega esa garantía a cualquier empresa.

-¿Qué nota le pone a su gestión frente a este biministerio? ¿Por qué?
-Me pongo un 5,5 porque me costó mucho partir. Los primeros meses fueron muy difíciles, lo que se tradujo en la dificultad de poner en marcha los programas que inicialmente a mí me parecían importantes. Incluso, creo que para ser más preciso durante octubre y noviembre mi nota era inferior a 5. Mientras que de diciembre en adelante calificaría la gestión con una nota más de 6.

-¿Cuáles son las tres principales obras de las que se siente más orgulloso?
-Me es más fácil responder en términos conceptuales. Lo más importante -primero- es haber instituido el sistema de concesiones en Chile junto al presidente Lagos. Segundo, haber administrado durante un año y medio estos dos ministerios sin que se desmembren. Y, lo tercero, el plan de transporte urbano de Santiago que estoy seguro que se va a reflejar en un alto nivel de inversión que le cambiará la faz a la ciudad.

-¿Cuáles han sido los momentos más ingratos?
-En un principio costó mucho legitimar lo que estábamos haciendo ya que había mucha desconfianza. Además, la gente de concesiones tenía un status remuneracional distinto al del resto del Ministerio, lo que generó mucha envidia que se manifestó en muchos casos entorpeciendo la aprobación de algunos proyectos.

-¿Cuánto gana un biministro como usted?
-El sueldo líquido de un ministro es de 1.400.000 mil pesos al mes. Eso incluye algunos viáticos. Pero además, tenemos gastos de representación del orden del millón 800 mil pesos. Mi remuneración es cerca de 3.200.000. Sin contar el chofer y el teléfono.

-¿Usted también cambió su auto por un Peugeot último modelo de 33 millones de pesos ?
-(Se ríe) No, yo tengo un Volvo del 98... y estoy muy contento con él.

 

La cifras del Mop


Presupuesto
680 mil millones

Mantención de obras públicas
130 mil millones (*)


Número de empleados
9 mil

Empleos por concesiones
12 mil empleos (*)

 

Año
MM de dólares
1993
22
1994
20
1995
284
1996
618
1997
946
1998
953
1999
313
2000
546
2001
1.349
<<VOLVER